• Mejorar el equipamiento y mantenimiento de los electrodomésticos, una de las claves

  • El ahorro total equivaldría a 5.500 millones de euros, el 2,2% del PIB de España

  • Hay una escasa penetración de las nuevas tecnologías de producción renovable

  • Los hogares de Murcia son los más eficientes del país por delante de los catalanes

La eficiencia energética en el hogar está más relacionada con la concienciación de los ciudadanos que con la verdadera necesidad de ahorrar. Al menos, así se desprende del IX Estudio Nacional de Eficiencia Energética que elabora anualmente Gas Natural Fenosa. Según este barómetro, que se centra en el comportamiento de los usuarios en las viviendas, ha aumentado la población (64%) que cree que el ahorro energético es más importante que antes de la crisis, aun cuando esta realidad no se manifieste en la adopción de hábitos más eficientes.

Sobre una muestra de 3.800 encuestas realizadas entre noviembre y diciembre de 2013, el potencial de ahorro que cada hogar puede alcanzar con cambios de hábitos (cultura y control energético) y mejora del equipamiento y mantenimiento (instalación de electrodomésticos que generen un mayor aprovechamiento de la energía) es de 316 euros al año. «En conjunto, esto equivale a 5.500 millones de euros, el 2,2% del PIB de España», indica Ramón Silva, responsable de Innovación y Desarrollo de Servicios Energéticos de Gas Natural Fenosa.

Menos emisiones

Pero aún hay más: desde el punto de vista medioambiental los hogares tienen un potencial de ahorro equivalente a 47.500 GWh (el doble del consumo eléctrico anual de Irlanda) y de 10,5 millones de toneladas de CO2 (las mismas emisiones que realizan al año 3,3 millones de turismos).

«Gran parte de este ahorro se podría conseguir sin inversión. Basta con apagar los equipos del hogar antes de salir o acostarse, utilizar la temperatura del termostato en invierno dejándola sobre los 21ºC o fijar el termostato del aire acondicionado a 24ºC o más», recomienda Silva.

Según el estudio, los hábitos poco eficientes extendidos entre la población se resumen, principalmente, en tres: la poca frecuencia con la que se cambia la goma de la puerta del frigorífico, el uso inadecuado de los sistemas de reducción del canal de agua en los grifos y el desconocimiento de las tarifas y la potencia energética contratada en la vivienda.

Prestar especial atención al etiquetado energético de los electrodomésticos

Para Silva, resulta igualmente importante conocer el etiquetado energético de los electrodomésticos. Una medida que «es conocida por el 88,3% de los hogares, pero que sólo el 73% tiene en cuenta a la hora de ir a comprar un aparato», señala.

En 2013, el número de hogares que aseguraba no ajustar la ponencia contratada y poner todos los electrodomésticos a la vez aumentó un 12,4%, cuando, según Silva, «una buena medida de ahorro es utilizar los aparatos de mayor consumo a diferentes horas para optimizar la potencia».

Llama la atención de este estudio la escasa penetración de nuevas tecnologías de producción renovable o gestión energética en las viviendas. Sólo el 1,4% de los hogares dispone de sistemas domóticos, destacando el control de calefacción, toldos, persianas e iluminación como los más frecuentes. La penetración de las renovables no es mayor: sólo un 2% parece haber calado en los hogares, siendo la energía solar térmica la más habitual en España.

La cultura energética ha ido en aumento desde 2004 hasta este año

Desde 2004, primer año en que se realiza este estudio, la cultura energética ha ido en aumento, «pero este año esa tendencia se ha visto truncada, por lo que es posible que empiece a faltar información que llegue adecuadamente a las familias», considera Silva.

El Índice de Eficiencia Energética muestra una tendencia negativa desde 2011 en 13 de las 17 comunidades autónomas. Los hogares de Murcia son los más eficientes, con una puntuación de 6,61, seguidos por los de Cataluña (6,6), Baleares (6,6) y Madrid (6,55). Canarias es la comunidad con el índice más bajo (5,95).

Concienciación

Según el estudio, tres factores directamente relacionados con el nivel de eficiencia podrían ser los causantes de esta tendencia negativa: el descenso del nivel de renta y de la preocupación medioambiental, así como la edad del responsable del hogar. Mientras que la preocupación por la eficiencia se mantiene en personas mayores de 50 años, en jóvenes menores de 35 años el descenso de la puntuación es más acusado. «En el futuro, habrá que prestar más atención a esta tendencia», concluye estudio.

Via: El Mundo

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